
En términos generales, Chile puede considerarse como un país privilegiado en materia de recursos hídricos según el estudio 2016 de la DGA, donde, la escorrentía media total equivale a 51.281 m3/persona/año; siendo, muy superior a la media mundial de 6.600 m3/persona/año y, muy superior al umbral para el desarrollo sostenible de 2.000 m3/persona/año (ONU, 2020).
Sin embargo, la realidad varía significativamente a lo largo del país, arrojando que desde la Región Metropolitana al norte prevalece un escenario de escasez, con escorrentía per cápita por debajo de los 500 m3/persona/año. Desde la Región de O’higgins hacia al sur se observan valores superiores a los 7.000 m3/persona/año, alcanzando los 2.950.168 m3/persona/año en la Región de Aysen (DGA, 2016).
Si hablamos de la hidrología, Chile posee 101 cuencas hidrográficas, incluyendo 1.251 ríos y 12.784 cuerpos de agua que corresponden a lagos y lagunas. A estos números, se le agregan los 24.114 glaciares, aportando caudal de escorrentía en el estiaje (DGA, 2016). En términos generales, podemos concluir que existe un bajo conocimiento del grado de interconexiones de los acuíferos, su extensión vertical y horizontal, junto a su nivel de recarga.
En Chile, durante por más de una década hemos observado como el cambio climático ha puesto el tema del recurso hídrico en la agenda nacional, concluyendo una clara tendencia a la baja en las precipitaciones y una disminución progresiva de los caudales en los ríos. Las proyecciones para nuestro país en cuanto a la cantidad de precipitaciones para el año 2030, se verían fuertemente disminuidas alcanzando un 5% al 15% entre las cuencas del río Copiapó y la cuenca del río Aysén. De lo anterior, se observa que para el período 2021 – 2050 alcanzaríamos una disminución de un 20% de las precipitaciones en la zona norte y centro del país.
La demanda por este recurso fundamental para la vida ha ido en aumento tras los años para cada área económica, como la explotación minera, agrícola, industrial y el consumo humano; considerándose, en la actualidad un recurso estratégico para muchas economías del mundo.
De acuerdo con el resumen ejecutivo 2017 de la estimación de la demanda actual y proyecciones de la Dirección General de Aguas (DGA) del MOP se entrega un consumo para el 2015 de 10.908.731 de miles de metros cúbicos, siendo la sección de la agricultura el mayor consumo con un 72%, seguido por el consumo de agua potable urbano (APU) alcanzando el 11%. Cabe destacar, que en el caso del consumo de agua potable rural (APR) para ese año de estudio se obtuvo el 1% con un total de 111.685 Mm3. (véase el siguiente gráfico)
Para las proyecciones 2030, se espera un aumento del 4,5% alcanzando los 11.403.814 Mm3. En cuanto al consumo de agua potable en la zona urbana y rural alcanzarían un incremento del 15% y 27% respectivamente. En el siguiente gráfico se muestra como este consumo llegaría al 2030 con 1.360.807 Mm3 en la red de agua potable urbana y 142.058 Mm3 en el abastecimiento rural.
Como consecuencia de lo anterior, la producción de aguas servidas será cada vez mayor (Ramalho, 1996). Bajo estos dos escenarios antes descritos es de suma importancia cuidar, tratar y reutilizar este recurso natural.
Se entiende por aguas residuales, aquella agua que haya sido afectada de manera negativa producto de la actividad humana, quedando afuera aquellas aguas que por causa naturales no sean aptas para el consumo humano. Bajo la definición anterior, podemos definir como el agua contaminada por las actividades económicas, agrícolas, minera, industrial y la doméstica.
Clasificación de aguas servidas.
Existen diferentes formas de clasificar las aguas residuales; dentro de ellas la cantidad y tipo de sustancias químicas, según la caracterización de tipo bacteriológico, la relación entre agua y materia en suspensión y disuelta, o, su procedencia.
Dentro de la clasificación por procedencia, podemos identificar sus principales fuentes: Aguas doméstica o urbanas, aguas residuales industriales, escorrentías de uso agrícola y pluviales. (véase la siguiente ilustración 1)
• Aguas residuales doméstica o urbana: Cuando hablamos de aguas servidas, es la primera que se nos viene a la mente. Esta es el resultado de las aguas provenientes a las viviendas domésticas y núcleos urbanos. Se caracteriza por ser agua residual alta en contaminación orgánica y sólidos sedimentados.
• Aguas residuales industrial: Esta es el agua residual proveniente del sector económico industrial. Se caracteriza por contener altos componentes contaminantes del tipo de metales pesados.
• Escorrentías de uso agrícola: Si bien la gran cantidad de agua utilizada para este segmento económico es de carácter consuntivo, en el consumo de riego. A pesar de lo anterior, debemos tener presente de aquella agua residual producto al tratamiento de ciertos cultivos, donde en la actualidad pocas empresas tratan sus contaminantes con la línea de RILES.
• Aguas Pluviales: Si bien, para las personas consideran este tipo de agua inofensiva, no hay que olvidar de la concentración de contaminantes atmosféricas que caen a calles y colectores urbanos, o bien, de los contaminantes presentes en la infraestructura pública que es escurrida a colectores de aguas servidas.

Dentro de la clasificación de agua doméstica o urbana podemos diferenciarla entre agua residual de procedencia urbana y rural. En virtud de este criterio, se puede basarse en dos puntos:
• Cantidad de agua producida.
• Cantidad de Población.
La Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (2000) clasifica como aguas servidas rurales a los residuos líquidos producidos por poblaciones que producen menos de 3.800 m3 al día. Para la Unión Europea, en la directiva EU 91/271 se diferencia como aguas servidas rural a poblaciones inferiores a 2.000 habitantes equivalentes (Hab-Eq). En Chile, las prestaciones sanitarias rurales se consideran en asentamientos rurales, o en asentamientos humanos concentrados o dispersos inferiores o igual a 1000 habitantes, o bien, entre 1001 y 2000 habitantes
con menos del 50% de su población que declara trabajar en actividades primarias (Instituto Nacional de Estadísticas, 2017).
Producción de aguas servidas.
En términos simples se considera como cantidad de aguas servidas a la proporción al consumo de agua potable abastecida. Para el sector urbano concesionado; de acuerdo con el informe de la SISS, a diciembre de 2020, el consumo promedio anual total registrados por las principales empresas fue de 1.191 millones de metros cúbicos, reflejando un consumo promedio por cliente de 17,4 m3 al mes, con una dotación de 161,1 L/hab/día.
Si hablamos del sector rural, según Villarroel C. (2012), el consumo promedio alcanza los 124 L/hab/día. En la práctica, la producción de aguas servidas varía del 60 al 85% del agua de abastecimiento consumida (Alianza por el Agua, 2008). Sin embargo, a nivel internacional se estima para efectos de cálculo una dotación de 200 L/hab/día.
Riesgos de enfermedades transmitida por el agua.
En la red de agua servidas se pueden encontrar una serie de contaminantes, de las cuales se nombran a continuación y se evidencia en la ilustración 2.2:
• Material grueso: En esta categoría se puede hallar trozos de madera, trapos, plásticos, etc. que son arrojados por la red de alcantarillados.
• Arenas: Aquí se incluye las arenas propiamente tal, gravas y partículas consideradas grandes de origen mineral u orgánicas.
• Grasas y Aceites: Principalmente se evidencia en la superficie, ya que estas sustancias no permiten mezclarse con el agua. Su procedencia suele ser de carácter doméstica e industrial.
• Sólidos en suspensión: Partículas de tamaño mediano, con naturaleza y procedencia muy variable.
• Sustancias con requerimientos de oxígeno y nutrientes: Son compuestos orgánicos e inorgánicos biodegradables, que pueden provocar eutrofización en los cuerpos de aguas receptoras.
• Agentes patógenos: Principalmente organismos presentes en las aguas servidas y que pueden producir o trasmitir enfermedades.
• Contaminantes emergentes: Estas sustancias provienen de productos de cuidado personal, de limpieza doméstica, farmacéuticos, etc.

El agua es un medio importante para el desarrollo de la vida; sin embargo, puede ser el principal vehículo de transmisión de enfermedades infecciosas. Las principales enfermedades transmitidas son producto de “agua sucia”, contaminada con desechos humanos, animales y químicos.
De acuerdo con datos de Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2017, más de 220 millones de personas necesitaron tratamiento preventivo de esquistosomiasis, conocida por ser una enfermedad grave y crónica provocada por lombrices parasitarias contraídas por exposición a agua infestada.
El agua contaminada y un saneamiento deficiente pueden provocar transmisión de enfermedades como el cólera, diarreas, disentería, hepatitis A, fiebre tifoidea y la poliomielitis. La gestión inadecuada de las aguas residuales domésticas, industriales y agrícolas conlleva que el agua que beben cientos de millones de personas sea peligrosamente contaminadas o polucionada químicamente (ONU, 2017). Datos de la misma entidad, estima que unas 842.000 personas mueren por año producto por la diarrea; siendo un gran desafío cuando, 2000 millones de personas se abastecen de una fuente de agua potable que se encuentra contaminada por heces. En nuestro país, específicamente en las zonas rurales, aún se pueden observar que los desechos humanos son evacuados a letrinas abiertas, canales o corrientes de agua, siendo zonas de cultivos contaminados, que podrían provocar epidemias o enfermedades como el cólera (OMS,2019).
Los patógenos humanos son transmitidos por el agua, incluyendo una gran variedad de microorganismos como bacterias, virus, protozoos y en ocasiones helmintos. En la siguiente ilustración se observan las principales enfermedades que pueden presentarse en las aguas.

En las siguientes ilustraciones se pueden observar los principales microorganismos presentes en el agua diferenciados por bacterias, virus y parásitos. Junto a ellas se puede observar los principales síntomas, fuente de contagio y periodo de incubación.



Como se ha observado en las ilustraciones anteriores, todas, son transmitidas producto de la contaminación de la red de agua con heces humanas. La falta de higiene y producto del mal funcionamiento de los servicios sanitarios, son las principales razones, de que en la actualidad aún la diarrea sea el principal problema de salud en los países en vía de desarrollo (ONU, 2020).
La correcta aplicación de los procedimientos sanitarios son la principal barrera de contaminación de las fuentes de aguas, evitando la proliferación de patógenos. Un punto para destacar en nuestro país ha sido la aplicación del programa de depuración de agua, permitiendo de la disminución de las infecciones transmitida por este medio.
En Chile, en la red concesionada de agua potable, podemos concluir que el agua cruda, captada por las fuentes naturales, necesitan un tratamiento antes de ser distribuida a la población, con el fin de cumplir con las normas de calidad de agua vigentes, eliminando los elementos y patógenos que pudieran ser perjudicial para la salud pública.
En el siguiente gráfico se muestra la distribución por tipo de tecnología utilizada para agua potable en las 276 plantas de la red concesionada.

Producto de las fuentes de captación de agua potable, el tipo de tratamiento más utilizado es el sistema de filtración y/o tratamiento físico químico, alcanzando un 89% de las preferencias. En el siguiente gráfico se detalla el tipo de filtración utilizada, como sólo filtros en presión y sólo filtros rápidos.

Tratamiento de Aguas Servidas.
De acuerdo con el informe 2020 de la SISS, el volumen total de aguas servidas tratadas alcanzó un valor de 1.216 millones de metros cúbicos en la red concesionada. Los sistemas de tratamiento de aguas servidas cuentan con una línea de aguas y una línea de lodos descrito a continuación.
La totalidad de descargas de los sistemas de tratamiento de aguas servidas deben cumplir con la norma de emisión D.S. MINSEGPRES N°90/00 para la “Regulación de contaminantes asociados a las descargas de residuos líquidos o aguas marinas y continentales superficiales”, estableciendo límites máximos de concentración para varios parámetros. (desarrollado en capítulos posteriores).
La norma antes mencionada, contempla cinco tablas que serán detallada más adelante. En términos generales, estas tablas hacen diferencia dependiendo del cuerpo de agua superficial donde se descarguen las aguas servidas. En el siguiente gráfico se muestra la información detallada en el informe 2020 de la SISS, destacando que el 13% de los sistemas de tratamiento de aguas servidas descargan al mar; el cual, deben cumplir la Tabla 4 o 5 (desarrollado en capitulo posterior). Además, se observa que el 83% de los sistemas de tratamiento descargan a cuerpos de aguas superficiales cumpliendo con la tabla 1 o 2. Finalmente, sólo 5 PTAS descargan a cuerpos lacustres, las cuales deben cumplir con la Tabla 3 de la norma de emisión.
Línea de lodos.
Los lodos generados en el proceso de tratamiento de aguas servidas requieren de un manejo adecuado con el fin de prevenir impactos negativos para la salud humana y el medio ambiente. Para el periodo 2020 se registró un total de 704.741 m3. La Región Metropolitana alcanzó una producción de lodo cercano al 42,5%, seguido por la Región del Biobío con un 9,5%.
En la red concesionada se puede observar que el 63% de las plantas utiliza el sistema de lodo activado, 18% de lagunas aireadas y un 11% en emisarios submarino.
Tras la entrada en vigor el pasado 20 de noviembre de 2020 de la norma Ley N°20.998, permitirá un marco jurídico al sector rural, transformando los antiguos sistemas de agua potable rural (APR) en sistemas sanitarios rurales (SSR). El principal objetivo de esta nueva ley es promover el desarrollo sostenible de estos servicios, ya sea en el ámbito de cobertura de agua potable, como también, del saneamiento integral (recolección y tratamiento de las aguas servidas para el cuidado del medio ambiente).
Lo anterior, le entregará a la SISS facultades y responsabilidades en la determinación y cálculo de tarifas de estos sistemas, junto, con las facultades fiscalizadoras y sancionadoras. Para el sistema rural, a diciembre de 2020 se han identificado un universo de 2.239 servicios, abasteciendo de agua potable a cerca de 1.999.986 personas, distribuidos principalmente en las regiones de O´Higgins, Maule y Araucanía.
En general, las alternativas de tratamiento más comúnmente adoptadas en el mundo rural son los siguientes:
• Pozo negro: prácticamente no realiza tratamiento y su efluente no muestra características que hagan recomendable su adopción.
• Letrina (estándar o mejorada con pozo ventilado): Estas presentan una vida útil corta y requieren ser trasladadas una vez que se copó su capacidad (aproximadamente 5 años). De acuerdo con el estudio realizado por la SUBDERE 2018, esta tecnología no puede ser adaptadas a sistemas de disposición más efectivos.
• Letrina abonera seca: misma descripción que el punto anterior.
• Caseta sanitaria con fosa séptica y red de drenaje a pozo absorbente: corresponde actualmente a un tratamiento primario, alcanzando eficiencias de remoción del orden de 75 – 80 y 10 – 25% en remoción de sólidos suspendidos y DBO respectivamente (SUBDERE, 2018).
Teniendo en cuenta lo antes descrito, el siguiente gráfico muestra las principales tecnologías utilizadas en plantas de tratamiento de aguas servidas en el sector rural.

Marco Regulatorio.
En este apartado se detalla las normas, decretos y leyes que rige el tratamiento de aguas servidas en Chile; lo que permite el diseño y gestión de cada planta y, que serán referente para este estudio.
a)D.S. Nº 90 of 2000 MINSEGPRES:
Este decreto tiene como título “Establece Norma de Emisión para la regulación de Contaminantes asociados a las descargas de Residuos líquidos a Aguas Marinas y Continentales Superficiales”. El principal objetivo de este decreto es la protección ambiental previniendo la contaminación de las aguas marinas y continentales superficiales, mediante el control de contaminantes referido a los residuos líquidos que se descargan a estos cuerpos receptores. Como se ha mencionado en capítulos anteriores, este decreto está determinada por los límites máximos establecido en las tablas definidas a continuación (Tabla 1,2,3,4,y 5). Los límites máximos están referido al valor de la concentración del contaminante o bien, a la unidad de ph, temperatura y poder espumógeno. Además, define que los sedimentos, lodos y/o sustancias sólidas provenientes de sistema de tratamiento de residuos líquidas no deben disponerse en cuerpos receptores y en disposición final. A continuación, se describe el contenido de cada tabla definida por este decreto y que rige a las plantas de tratamiento de residuos líquidos (el contenido completo de estas tablas se puede revisar en Anexos).
• Tabla Nº 1: Esta tabla establece los límites máximos permitidos para la descarga de residuos líquidos a cuerpos fluviales.
• Tabla Nº 2: Se refiere a los límites máximos permitidos para la descarga de los residuos líquidos a cuerpos de agua fluviales considerando la capacidad e dilución del receptor.
• Tabla Nº 3: Establece los límites máximos permitidos para la descarga de residuos líquidos a cuerpos de agua lacustres.
• Tabla Nº 4: Esta tabla establece los valores límites máximos permitidos para la descarga de residuos líquidos a cuerpos de agua marinos dentro de la zona de protección territorial.
• Tabla Nº 5: Define los límites máximos de concentración para descarga de residuos líquidos a cuerpos de agua marinos fuera de la región de protección litoral.
b) NCh 1333 of 1978 Mod 87 MOP:
Esta norma se titula “Requisitos de calidad de agua para diferentes usos”. Los criterios de esta norma se han definido, con el fin de proteger y preservar la calidad de las aguas que sean a usos específicos. La aplicación de esta norma queda sujeta si el uso del agua se destina a los siguientes campos:
• Agua para consumo humano.
• Agua para la bebida de animales.
• Agua para riego.
• Recreación y estética.
• Vida acuática.
c) D.S. Nº 4 2009 MINSEGPRES:
Define el “Reglamento para el manejo de lodos generados en plantas de tratamiento de Aguas Servidas”. Este decreto tiene como objetivo regular el manejo de lodos provenientes de plantas de tratamiento de aguas servidas, estableciendo la clasificación sanitaria de los lodos, junto con las exigencias sanitarias mínimas para su manejo, incluyendo las restricciones, requisitos y condiciones técnicas para la aplicación de lodos en determinados suelos. Para reportar el manejo de lodos de la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas, se crea el Sistema Nacional de Declaración de Residuos (SINADER). La medida se ha oficializado el 1 de junio del año 2019 y tiene como objetivo de facilitar el proceso de cumplimiento de la normativa y reducir considerablemente la burocracia en la tramitación ante los organismos públicos.
d) D.S. Nº 148 MINSAL.:
Este decreto tiene como título “Aprueba Reglamento Sanitario sobre Manejo de Residuos Peligrosos”, teniendo como objetivo principal presentar las condiciones sanitarias y de seguridad mínimas a que deberá someterse la generación, tenencia, almacenamiento, transporte, tratamiento, reúso, reciclaje, disposición final y otras formas de eliminación de los residuos peligrosos.
e) D.S. Nº 46 of 2002 MINSEGPRES:
Este decreto tiene como título “Establece norma de emisión de Residuos Líquidos a Aguas Subterráneas”. En términos generales este decreto fija las concentraciones máximas de contaminantes permitidas en los residuos líquidos que son descargados por la fuente emisora, al suelo, a las zonas saturadas de los acuíferos, por medio de obras de infiltración.
f) D.S. Nº 609 of 1998 MOP.
Este decreto lleva como título “Establece norma de emisión para la regulación de contaminantes asociados a las descargas de residuos industriales líquidos a sistema de alcantarillado”, teniendo como objetivo principal mejorar la calidad ambiental de las aguas servidas, con el fin de lograr que los servicios públicos de disposición de aguas servidas dispongan de aguas con menos concentración de contaminantes. Para ello, la presenta norma fija los valores máximos de contaminantes permitidos para residuos industriales a los servicios públicos de recolección de aguas servidas.
g) NCh 2472 of 2000 MOP.
Titulada como “Aguas Residuales – Plantas Elevadoras – Especificaciones Generales”, presenta las disposiciones mínimas de diseño a las que se deben ajustar los proyectos de elevación mecánica de aguas residuales en los sistemas de alcantarillados.
h) NCh 1105 of 1999 MOP.
Esta norma lleva como título “Ingeniería sanitaria – Alcantarillado de aguas residuales – Diseño y cálculo de redes”. Presenta las condiciones generales referentes al diseño y cálculo de una red de alcantarillado de aguas residuales.
i)Ley 20.998 of 2020 MOP.
A penas entró en vigor el pasado 20 de noviembre de 2020, le entrega una regulación de los servicios sanitarios del mundo rural. Esta ley le otorga a comité o una cooperativa a las que se les haya otorgado una licencia por el Ministerio de Obras Públicas. Cabe destacar que, conforme se establece en el reglamento, el servicio podrá ser operado por otra persona natural o jurídica autorizado por el MOP, con la aprobación de la autoridad sanitaria regional.
En el artículo 2 de esta norma se describe las siguientes definiciones aplicadas:
• Área de Servicio: se define en la ley como el límite geográfico, el cual constituye la superficie territorial en que un operador presta servicio sanitario rural.
• Comité de servicio sanitario rural: se define como una organización comunitaria funcional , constituida y organizada en conformidad de las leyes respectivas, sobre Juntas de Vecinos, entre otras organizaciones comunitarias.
• Concesión Sanitaria: conforme al decreto con fuerza de ley Nº 382 del año de 1988 del MOP.
• Concesiones de servicios Sanitarias: persona jurídica titular de concesiones otorgadas conforme el decreto con fuerza de ley Nº 382, del MOP promulgado en el año 1988.
• Cooperativa de Servicio Sanitario Rural: se define como persona jurídica constituida y regida por Ley General de Cooperativas y con licencia de servicio sanitario rural.
• Departamento de Cooperativas: Son pertenecientes al Ministerio de Economía, Fomento y Turismo.
• Licencia de servicio sanitario rural: Licencia otorgado por el MOP a los comités y/o cooperativas de servicio sanitario rural con excepción a las personas naturales o jurídica, para la prestación de un servicio sanitario rural en un área de servicio definido.
• Servicio Sanitario Rural: consiste en la provisión de agua potable y/o saneamiento sin fines de lucro con el debido aporte de inversión y capacitación del Estado.
En esta Ley se define las siguientes etapas:
• Producción de agua potable: consiste en la captación y tratamiento de agua cruda.
• Distribución de agua potable: se refiere al almacenamiento y conducción del agua producida hasta su entrega en el inmueble del usuario.
• Recolección de Aguas Servidas: conducción de dichas aguas desde el inmueble hasta la entrega para su tratamiento y disposición final. La ley define que puede haber soluciones descentralizadas de saneamiento para su posterior disposición.
• Tratamiento y disposición final de aguas servidas: se considera en esta etapa la remoción de los contaminantes presentes para la posterior evacuación de éstas en cuerpos receptores, y en el manejo de los lodos generados.
El principal objetivo de esta Ley es promover el desarrollo sostenible de estos servicios, ya sea en el ámbito de cobertura de agua potable, como del saneamiento integral. Le entrega facultados fiscalizadores y sancionadoras a la SISS; además, será esta institución que defina las tarifas desde el año 2023 con un periodo de actualización de precio cada 5 años, con un universo de 2.500 licenciatarias estimadas.
Con el rol fiscalizador y sancionador, la SISS ha centrado sus esfuerzos en la creación de los Manuales de Fiscalización, creando equipos de trabajo para la elaboración de 3 manuales (Jorge Rivas Chaparro):
•Manual de fiscalización de facturación.
•Manual de atención de clientes.
•Manual de fiscalización técnica.
Aspectos básicos de funcionamiento de una PTAS.
En términos generales, una planta de tratamiento de aguas servidas se puede separar en varias etapas, comenzando con la etapa de pretratamiento que permite la eliminación de sólidos y evitar las sobrecargas hidráulicas y DBO en las crecidas. Posteriormente, se dividen en tratamiento primario, tratamiento secundario, tratamiento terciario, desinfección y tratamiento de sólidos como se muestra en la ilustración siguiente.

Una vez recolectada las aguas servidas a través de la red de alcantarillado, ingresan a la planta en un pretratamiento; donde, el objetivo principal es la eliminación de sólidos gruesos y partículas sedimentables con el objeto de evitar fallas por obstrucción en los siguientes procesos.
Posteriormente, en la etapa de tratamiento primario se procede con la disminución de las concentraciones de materia orgánica y de sólidos suspendidos. Con el tratamiento secundario se lleva a cabo la eliminación de materia orgánica y de los sólidos suspendidos. El tratamiento terciario es ocupado también para la eliminación de compuestos solubles; sin embargo, se utiliza para eliminar compuestos específicos como la eliminación de nutrientes, donde se encuentra el nitrógeno y el fósforo, junto con la eliminación de patógenos.
Finalmente, tenemos la etapa de tratamiento de lodos y la etapa de desinfección, siendo la técnica más utilizada la desinfección con cloro. En la siguiente figura se asocian cada etapa de tratamiento, junto con las tecnologías de aguas servidas orientados en el mundo rural.

Las PTAS son proyectadas teniendo en cuenta las condiciones de trabajo que vienen dictada por los caudales, las características de las aguas residuales y la combinación de ambos efectos. Lo anterior, le entrega la importancia de calcular de manera correcta la población estimada durante la vida útil de las instalaciones. Además, se deben considerar los caudales y contaminantes puntas para evaluar los diseños frente a situaciones críticas de las diferentes instalaciones, permitiendo que la planta pueda cumplir de manera constante y fiable los objetivos de tratamiento planteados.
Para asegurar la fiabilidad del funcionamiento de la planta, es esencial que los aparatos de medición presenten un exhaustivo mantenimiento y calibrado, así como la elaboración de los registros de datos.
Sugerencia: Revisar Etapas y Proceso de Tratamiento – Simulación computacional
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